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SANTOS ROMAGOSA: A OPEL LE HA IDO BIEN CON GENERAL MOTORS

En los tiempos que corren, es extraño oler a pintura en un concesionario. Es un signo de inversión en un sector en reestructuración. El nuevo concesionario de Peugeot de Romagosa en Barcelona, recién remozado, es su último paso en una expansión acelerada en plena crisis. Los ancianos del grupo, acostumbrados a ser corredores de fondo, piden «prudencia» a los jóvenes que regentan la empresa, que nació con una breve aventura fabricando el deportivo SRC.

Como veteranos en el sector, cómo ven el culebrón de Opel, la filial europea de General Motors? 

La seguimos muy de cerca pero sabemos que lo que pueda pasar con una multinacional como Opel o General Motors nos queda un poco lejos y más si en las fotos aparecen Angela Merkel y Barack Obama. Hasta ahora, con General Motors, hemos estado bien. Magna también sabía del sector del automóvil, aunque otra cosa era su apoyo financiero. Quien se quede con Opel tiene que tener paciencia para obtener rentabilidad en un contexto en el que se exige resultado a corto plazo.

¿Más vale lo ya conocido que empezar una aventura incierta?

Estamos contentos con General Motors, aunque ya estábamos preparados para el cambio y la imagen de Opel ya se había modificado con un eslogan en alemán. Pero no sé exactamente quién se quedará con Opel a la vista de los cambios que ha habido en el proceso.

La negociación sobre la venta de Opel ha durado meses. ¿Les ha afectado a pie de concesionario?

Los de márketing quizá saben más, pero dicen que salir en la prensa siempre es bueno. Todo lo que se decía de Opel era para mejorar, por lo que en general la gente recibía informaciones de tipo positivo. No nos han hecho daño.

¿Han agotado su cuota del 2000E?

Costó mucho poner el plan en marcha. Septiembre fue un gran mes que repercutió también en octubre. En el mes pasado tuvimos algo de parón que se notará en las ventas de noviembre. En estos momentos ya hemos agotado la cuota de la prórroga del 2000E hasta final de año.

Si un cliente les pide ahora la ayuda del plan, ¿qué respuesta le darán?

Se le hará el descuento. Las marcas ya han reaccionado y, conjuntamente con los concesionarios, estamos aumentado la aportación para intentar paliar la pérdida de los 500 euros del Gobierno, aunque quizá no llegaremos a los 2.000 euros.

¿Cómo han vivido el agotamiento de las subvenciones, les ha generado conflictos con clientes a los que se les denegó la ayuda pese a tenerla comprometida?

Hubo bastantes conflictos. Muchos concesionarios nos pasamos del cupo de coches que nos comunicaron. En el 2010, creo que habría que reducir la cuantía de la subvención de 2.000 euros a 1.200 para beneficiar a más gente y mantener el plan durante todo el 2010, porque la economía lo necesita.

¿Cómo han adaptado la empresa a los vaivenes del mercado?

Resulta caro. Si aumentamos las ventas, necesitamos más trabajadores, pero si se acaban las ayudas, quizá nos sobren. Hemos incorporado 20 personas este año a la plantilla, lo que supone un 20%, debido a nuestro crecimiento. Durante la crisis, hemos añadido la marca Mazda y Peugeot. Este año prevemos acabar con 2.000 coches vendidos frente a los 4.000 de otros años y en el 2010 prevemos 3.000. Es un momento de concentración con una limpieza de forma natural. El pastel se ha reducido muchísimo y no cabemos todos.

Los talleres de los grupos de concesionarios son cada vez más grandes. ¿Es ahí donde está el negocio?

Sí. Con un descenso de más del 50% de las ventas en dos años, los concesionarios aguantan gracias a la posventa, que se beneficia de las ventas muy buenas de los cinco años anteriores. En los próximos años la posventa puede bajar con lo que habrá que ganar dinero con la venta.

¿El mercado automovilístico volverá a niveles de 1,6 millones de matriculaciones o también sufre una burbuja como la construcción?

Desde el punto de vista de las marcas y las fábricas, ha habido más oferta que demanda y se tiene que ajustar. Pero en España todavía hay recorrido porque hay más de un 30% de los coches del país con más de 10 años. Cuando la economía remonte, las ventas subirán un 10% o un 15% anual y llegaremos a 1,2 millones de vehículos en lugar de 900.000.

¿Desconfían del coche eléctrico?

Nos preocupa más la posventa porque habrá que invertir mucho en formación de los mecánicos y las recargas. Creo que se acabará creando la necesidad de comprar un coche eléctrico, no será solo una moda.

Una empresa familiar, ¿lo tiene peor con las grandes marcas?

El grande tiene la sartén por el mango. En los últimos años me he dado cuenta de que les gusta tratar con empresas familiares, poder hablar con el propietario y comprobar que no tiene ninguna necesidad de rentabilidad a corto plazo, que tienen los balances muy consolidados y les permite aguantar mejor.

Fuente: Toni Fuentes (El Periódico de Catalunya)