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ENTREVISTAMOS A LUIS ALCOBA ANTE SU PRÓXIMA JUBILACIÓN TRAS CASI 30 AÑOS DEDICADOS A ROMAGOSA
Coincidiendo con la próxima jubilación este mes de julio de nuestro compañero Luis Alcoba, hemos considerado que sería muy interesante trasladar tanto a trabajadores, como a clientes y amigos de Romagosa, su lectura y experiencia personal de los casi 30 años dedicados a Romagosa y al automóvil.
Hoy en día es difícil, o cuanto menos poco frecuente, encontrar un profesional que se comprometa durante toda su vida profesional a un mismo proyecto, orientando su trabajo diario al cumplimiento de los intereses comunes y contribuyendo a la consecución de los objetivos de la empresa asumiéndolos como propios.
Todos los que hayáis tenido oportunidad de trabajar o conversar con Luis coincidiréis en que se trata de una persona entrañable, una fuente sin fin de experiencias y anécdotas del que siempre aprendemos algo.
Se define a sí mismo como trabajador, honesto y compañero de los suyos. Un amigo que sin duda dejará huella en esta empresa.
Siendo ésta la primera vez que publicamos una entrevista a un trabajador de Romagosa con motivo de su jubilación, aprovechamos estas líneas para recordar y agradecer igualmente su trabajo y dedicación a los muchos ex-trabajadores de esta empresa ya jubilados que no tuvieron oportunidad de explicar sus vivencias a través de este medio pero que dedicaron igualmente muchos de sus años profesionales a Romagosa y de los que sin duda guardamos todos muy buenos recuerdos.
¿En qué año empezaste a trabajar en Romagosa?
En 1983… y me jubilo este mes de julio después de casi 3 décadas.
Habrá cambiado mucho el sector del automóvil en estos 28 años.
El sector del automóvil ha sufrido un cambio radical en todos los sentidos parecido a la extraña mutación del Dr. Jekill y Mr. Hyde. Ha cambiado el propio producto, donde he pasado de los rudos y cuadrados Land Rover Santana hasta la llegada de los actuales y modernos Grand Vitara, ha cambiado el cliente, la forma de vender…
Dame una cifra aproximada de cuántos vehículos has vendido en Romagosa.
No lo sé, es difícil… puede estar entre los 4.000 y los 4.500 coches.
¿Fue ésta tu primera experiencia profesional?
No. Mis inicios fueron en la empresa Harry Walker, hacia el año 1967, donde me dediqué a la venta de estaciones de servicio, puentes de lavado y elevadores. Posteriormente, en 1973 trabajé vendiendo camiones, maquinaria agrícola y de obras públicas y también vehículos todo-terreno con el famoso “Comando”, un vehículo bastante “espartano” fabricado por VIASA y comercializado por Motor Ibérica, y el “Willys CJ3”.
¿Tu vida profesional en Romagosa ha estado vinculada siempre a la marca Suzuki?
Mis inicios en Romagosa fueron con el Land Rover Santana y el Range Rover. También vendimos durante una época el Volkswagen Escarabajo, el brasileño. Posteriormente fue cuando empezamos a vender el Suzuki Santana y desde entonces hasta hoy he seguido comercializando toda la familia Suzuki.
Con tantos años en la tienda Suzuki de Sant Antoni María Claret, serás toda una institución en el barrio, ¿es así?
La verdad es que sí, tengo muy buena relación con el barrio. Destacaría especialmente la amistad y cariño que le tengo a la Sra. Dorita, una vecina de 80 años que desde hace 15 me trae a diario el almuerzo, normalmente piezas de fruta y la prensa a la oficina.
Dime el modelo que mejor has vendido.
Sin duda el Suzuki Samurai y el Vitara. Aún recuerdo las colas que se formaban en la tienda para informarse del Suzuki Samurai, algo impensable hoy en día. Vendíamos un promedio de 25-30 Samurai al mes por vendedor.
¿Cuáles son las principales razones que te han invitado a cumplir prácticamente la totalidad de tu vida profesional en Romagosa?
Antes de estar en Romagosa había estado en diferentes sitios a salto de mata. Un compañero que conocí vendiendo camiones “Barreiros” me dijo que Romagosa necesitaba un comercial. Me entrevisté entonces con Don Juan Romagosa, padre de Santos y Felipe Romagosa. Tuve ocasión de cambiar de trabajo en varias ocasiones pero aquí me he encontrado muy a gusto y creo que me he integrado muy bien en la empresa. He sentido el afecto por parte de la familia y la tienda de Pare Claret se ha convertido en mi segunda casa. Además, siempre me han apasionado los coches y especialmente los todo-terreno.
¿Cuántas generaciones de la familia Romagosa has conocido?
Conocí a la 2ª generación, los abuelos de los actuales Romagosa, pero mi vida laboral la he compartido con la 3ª (Don Juan, Don Alberto y Don Manuel, que en paz descanse) y actualmente con la 4ª generación.
¿Podrías nombrarme a alguna de las personas más influyentes en tu paso por Romagosa?
Guardo muy buen recuerdo de un Jefe de Ventas, Joan Miquel López Santacruz. Estuvimos cerca de 15 años juntos. Era un tío especial, diferente a los demás.
Explícame uno de tus mejores momentos en Romagosa.
Fue cuando vendía los Land Rover. Hacíamos transformaciones y los convertíamos en vehículos para prácticamente todo tipo de usos: piscifactorías, vehículos de policía para ir por la vía del tren, vehículos para vigilancia forestal, ambulancias, vehículos contra incendios… cambiábamos el volante de izquierda a derecha para enviarlos al extranjero… fue una época muy divertida de la cual guardo muy buenos recuerdos.
Supongo que tendrás cientos de anécdotas destacables a lo largo de tu vida profesional en Romagosa. Explícanos alguna de las que consideres más simpáticas.
En 1986 tuve que grabar una escena para el programa “Filiprim” de TV3. Este programa sorteaba un coche, un Suzuki Santana. Cuando el concursante ganaba el coche salía el vídeo de un Santana atravesando un cartel de publicidad. El que conducía era yo. Recuerdo al director del spot que cuando me bajaba del coche me decía: “¡no chupes cámara!”. También recuerdo que un día llevé a todos los críos de mis compañeros de trabajo a ver el programa en directo. Fue muy divertido.
¿Cómo planteas esta nueva etapa de tu vida?
Me dedicaré a la bolsa… la bolsa del pan, la bolsa del super… (risas). La verdad es que trataré de dedicar tiempo a mi familia, a mi nieta Aina, a leer, hacer deporte y pasear a mi perro. También colaboro desde hace años con una ONG de niños necesitados en Honduras, la IAFA. Ahora podré dedicarles más tiempo.
¿Algún consejo para los vendedores que están trabajando en Romagosa?
Pensando en los malos momentos que estamos atravesando, les diría que todo pasa y les aconsejaría que se integrasen al máximo en la empresa.
Antes de acabar, quiero aprovechar este medio para despedirme de todos vosotros; me voy con el recuerdo de los buenos momentos que he pasado en esta empresa y satisfecho de haber tratado en todo momento de aportar y de poner mi pequeño grano de arena para hacerla un poco más grande cada día. Quiero hacer una mención especial a Santos Romagosa, con quien tuve pequeñas discrepancias al inicio pero he acabado congeniando perfectamente con él y hoy en día lo considero un amigo. Y como diría un amigo mío... ¡me voy con el deber cumplido! Gracias a todos por todo.