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CÓMO IR A LA MODA SIN PERDER LA CABEZA
Enero es un mes que me gusta. Suena a frío, sin duda, pero también conlleva novedad, curiosidad, buenos propósitos... y todo un año en blanco por delante para llenar de lo que elijamos.
Una vez pasadas las fiestas y celebrados todos los rituales y reuniones, es momento de volver a las rutinas personales que tanto nos cansan a veces pero también representan un marco de seguridad que a muchos, simplemente les sirve.
Las rebajas son otro “gran evento” de este mes, en el que muchos se lanzan a la calle con la intención de renovar su armario sin gastar demasiado.
Las tiendas rebosan de tendencias y oportunidades que a muchos nos cuesta resistir. Es el momento de juzgar tus necesidades reales, establecer las prioridades y tomar decisiones propias.
Seguir las tendencias de moda es una opción, comprar de forma inteligente y asertiva, es otra.
En época de rebajas a veces nos cuesta aplicar estos principios, y funcionamos de una forma más impulsiva, que no siempre resulta ser la más productiva...
Me gusta la moda pero no me enloquece, pero sí reconozco que disfruto comprando ropa. Como esto siempre corre el peligro de convertirse en un acto demasiado emocional, trato de recordar lo que, por mi experiencia, me ha dado buenos resultados a la hora de comprar:
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Seguir las tendencias, sí, siempre y cuando una parte de mí se identifique con ellas. Si no es el caso, sé original y crea tu propio estilo. Es incluso más interesante.
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Invertir en básicos de calidad, piezas atemporales para ésta y unas cuantas temporadas más. Vale la pena buscar piezas con buenos tejidos y fáciles de combinar.
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Divertirse, dejarse sorprender y comprar alguna pieza especial, de esas que se llevan en alguna ocasión puntual, o que nos hacen sentirnos de una forma especial.
Tener estilo no tiene por qué afectar nuestra economía. Definir cómo nos vestimos puede ser un juego divertido, que no debería tomarse nunca demasiado en serio.
Fdo.: Verónica Blume